martes, 5 de junio de 2012

Quiero ser bankero

Yo quiero ser bankero, para levantarle la falda a los mercados y que se ruboricen cuando el mundo vea que no hay piernas torneadas ni lencería fina, sólo un sordido excel bailando entre ceros con dientes afilados. Quiero ser bankero para pagarle al brillante hijo de Antonia su carrera de maestro y la casa a Pedro, con la condición variable de que me haga padrino de su futuro hijo. También para cargarme la cláusula suelo y cielo, que no haya límites ni TAE ni más comisión que la de fiestas. Que me esperen en los bankos si dejan de cobrar más a las viudas que a los ricos y si pegan fuego al cementerio de ideas que es el ”departamento de riesgos”. Me hago de la banka si se cambia la Santa Euroinquisición por la cofradía del Santo Almuerzo y las “normas de la casa” respetan a sus inquilinos.
Me paso a ser bankero con K si con el manotazo a la Q acabamos con las qastas, la diqtadura, los qulpables de las hipoteqas basura y las agencias de qalificación de riesgo. Quiero presidir la junta de accionistas si eso significa que está llena de valientes que pasan a la acción, y ser tu consejero delegado para que me llames si el mes es demasiado largo para tu salario. Quiero ser bankero si alguna vez el aval de la palabra vale más que el de un piso y si en las carteras de valores se cose un bolsillo para meter los morales. Hasta entonces, prefiero (incluso) ser camarero.

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