jueves, 28 de octubre de 2010

El creador de Facebook no me parece gilipollas

No es que conozca a la criatura, al tipo joven con más millones del mundo, pero después de un par de entrevistas que le he leido no me pareció un tipo tan huraño, introvertido y soso como lo muestran en el cine.
Por Nerva hay una frase de esas que dicen nuestros mayores (de las cientos que hay) que no hay ni ministro tonto ni torero cobarde. Tampoco pienso que haya millonario humilde. Por eso al leer las entrevistas del tipo este me llamó la atención su arrogancia, impropia de un chaval de veintipocos años.
Hace poco anduvo por nuestro país para participar en un foro (muy exclusivo) de jóvenes emprendedores y creadores de primera fila. Existió talante, arrogancia, pero no la timidez de la que se le presupone.
En 2003 en su habitación de la Universidad de Harvard revolucionó el modo de relacionarse de los seres humanos y merece crédito por ello.
No es de extrañar que sus colegas o primeros socios de la facultad se hayan quedado en el camino. Apartados del éxito por envidia, celos o deseos de venganza.
La película es dura con Mark Zuckerberg, es el resultado de un par de libros sesgados y de haber hablado con los perjudicados por la obsesión del creador de facebook por llevar a cabo su invento a cualquier precio. Es una historia patética de éxito que vale la pena ver, aunque en esta peli salgan más molinos que gigantes. El chico de 26 años que tiene valorada su compañía en 25.000 millones de dolares no quiso participar en ella. Me parece bien.
Es pronto para aventurarse en el cine, fama y éxito le sobra, y hasta en Nerva es conocido. Ponle pegas, que más se le puede pedir.

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