lunes, 19 de abril de 2010

Doña Espe


Hay gente que, incluso al disculparse, cae en la prepotencia, el mal gusto y ese aire de "perdonarle la vida" al resto de los mortales que me irrita sobremanera.
Todos somos humanos, todos cometemos errores como bien doña "cólera de Dios" se ha empecinado en recordar. Es cierto. Pero no todos sabemos admitir que hemos errado, y aceptar publicamente nuestra metida de pata. Menos aún son los que saben disculparse con elegancia, decencia y humildad.
Para pedir perdón, para saber enfrentarse a la equivocación cometida, primero debemos ser conscientes de que ésta existe, creer nosotros mismos que nos hemos equivocado. Este hecho, aparte de esencial, es evidente para el resto de mortales. De un modo casi empático puedes llegar a notar cuando alguien reconoce su error sinceramente y cuando, por el contrario, esta postulando hasta el ridículo extremo una frase masticada y digerida para "quedar bien". Doña Espe no sabe quedar bien. Es más, le importa un comino quedar bien. Algo común entre los que creen hallarse con la verdad absoluta, aquellos que se sienten reyes o reinonas de su particular universo en el que la plebe aborregada, a su parecer, es tan fronteriza que no puede llegar a divisar sus "pequeños errores".
Personalmente, doña Espe, creo que es la mayor reinona del reino. Al menos en cuanto a prepotencia, desfachatez, incongruencia, soberbia, demagógia, hipocresía y cinismo de pandereta y castañuelas.
Tranquila doña Espe, al menos hablan...

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